lunes, 14 de junio de 2010

Miedos

Le preguntaron una vez a cierto jugador de basket, operado de ligamentos, si no tenía miedo de recaer de su lesión y acabar grave; el jugador respondió: Podría, pero es tanto el amor que tengo por este deporte que no me importa lo que pase mientras siga jugando.

Esta experiencia me sirve de introducción para hablar de los miedos. Tal vez piensen que me refiero a miedo a los leones, las arañas o a que os cuenten el final de Perdidos. No hablo de ese miedo: Hablo al miedo a experimentar, a vivir, a arriesgarse.

Hay personas que lo han pasado mal, y es por eso por lo que tienen miedos que limitan su actuación en esta vida. No critico a esas personas, cada uno hace lo que quiere, sino a esos miedos: Una infancia traumática, miedo a la responsabilidad, a un palo sentimental o mil cosas mas...Esos miedos solo generan una cosa: Más miedos, y este círculo vicioso nunca se cierra.

En eso reside la inteligencia de la persona: En sopesar si eso que quiere vale la pena el riesgo, el esfuerzo, la recompensa, y a partir de ahí levantar la cabeza, mirar sus miedos a la cara y desafiarlos, estoy seguro que desde entonces habrá más de una persona deispuesta a sacarla de ahí.

El hombre cuando decide que las lesiones no importan es cuando realmente decide disfrutar de el juego.