Muchos de los que me conocéis habréis oído salir de mis labios o dedos una de mis frases más míticas: “La vida es como el baloncesto”. Al momento reís y me miráis como si estuviese loco, pero conforme avanzan los años la vida me demuestra cada vez más que se parece a un partido de basket:
Vereis, todo partido empieza con un salto al aire: Es el primer impulso y lo das todo, quieres tener la iniciativa de la situación única y no puedes perder. Si lo consigues es el momento de dar un paso atrás y si no, ya llgará tu momento.
Finalmente llega el momento que esperabas. Lo más importante es ser efectivo: Pensar rápido, saber lo que vas a hacer en todo momento y no perder la cabeza porque, aunque no lo parezca, el tiempo vuela.
El baloncesto (y la vida por consiguiente) no es para los indecisos: Si tienes la opción de entrar a canasta, lánzate sin miedo al palo que puedes llevarte, la recompensa es siempre mejor que lo malo que puedas recibir.
Y al final siempre hay ganadores y vencidos, pero lo importante en esta vida es divertirse y dar el máximo de modo que, al final del partido, si se pierde, sonreír porque se ha dado el máximo y esperar al próximo.
sábado, 20 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)