Pasé 13 años en la Salle. Desde preescolar hasta 4º de ESO. Allí conocí gente, hice colegas (con los que ya no mantengo contacto alguno) e incluso tuve mi primer flirtreo (y el último) con las dulces mieles del "amor".
Son muchos los nombres que conservo de ese lugar: Desde Mari Cruz hasta Jorge pasando por Javi, Jose Manuel, Selu etc. Pero uno de ellos se me marcó especialmente. ¿Su nombre? Francisco Javier, aunque todos le llamábamos Moren.
Conocí a Moren en primerio de primaria. Era un chaval alto, moreno, de ojos azules cara redondeada y pelo rizado pero corto. Coincidimos en clase, en la mesa y nos metimos en el equipo (femenino) del colegio, por lo que al poco nos hicimos muy buenos amigos
Los recreos siempre jugábamos al fútbol: Yo era el portero y él era el defensa, por lo que siempre nos hablábamos y tal.
Pasó el tiempo y en la ESO caímos en clases distintas. Aún así no perdimos el contacto: Nos veíamos en los pasillos y el recreo, siempre con su sonrisa y su buen humor.
Un día, la profesora de lengua y tutora (Maripat, la que me hizo enamorarme de los libros) llegó con una noticia: Moren estaba enfermo y se ausentaría por un tiempo. Todos pensábamos que volvería pronto y que no sería nada pero cuando llegué a casa mi madre soltó de sopetón:
"oye, ¿Sabes que Moreno tiene cáncer?"
Se me cayó el mundo encima: Mi amigo, el que siempre había estado conmigo, tenía cáncer. Maldecí al destino que siempre ataca a los mejores y me hundí en la miseria...Durante bastante tiempo estube de bajón hasta que, armándome de valor, me arriesgué a ir a verle.
Su habitacón de hospital era individual: Solo estaba él, sentado en el borde de la cama con el pro de la play jugando y un álbum de cromos en la cama. Se le veía como siempre aunque con menos color y algo más delgado. Nos saludamos con un abrazo y pasamos la tarde jugando a la play. Todo parecía ir bien hasta que dijo tener calor y se quitó el gorro. Fue entonces cuando vi su cabeza sin un pelo, fruto de la quimio.
A él parecía no importarle pero a mi me afectó mucho verlo así: Realmente confirmaba lo que tenía y que no era una falacia. Aguanté el ritmo hasta que nos despedimos: Fue entoncs cuando rompí: Es como si nada volviera a ser igual, era injusto que un crío de 14 años pasase por eso y no se viese afectado, su fuerza le honra.
Moren, aunque repitió curso, superó el cáncer y ahora vive en su pueblo con su familia haciendo un grado medio. Hay momentos en los que uno parece no poder más, que todo te supera que quieres estallar y quieres acabar con todo. Entonces pienso en que siempre hay algún Moren: Alguien que a fuerza de voluntad supera toda adversidad por grave que sea, porque siempre en este mundo hay alguien peor que yo.
Vive, lucha por lo que quieres si realmente lo deseas y si crees que no puedes salir de esta piensa que siempre hay un Moren en tu vida
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Necesitaba un post así.Gracias.
ResponderEliminarpara eso estamos mi buen amigo ;)
ResponderEliminar