El sábado pasado yo y mis solterones (o parte de ellos) nos enfrentamos en partido de liga a el equipo de Gabri y compañía, un grupo de chavales que nos sacan mínimo 3 años y que llevan mucho más jugando a esto. Obviamente nos barrieron del campo (57 a 20) pero lo importante fue lo que ocurrió al final.
Termina el partido, saludos de cortesía entre los equipos; había buen rollo pues solemos jugar juntos muchas veces pachanguitas (aunque hay más de un pique). Una vez terminado cada uno a su banquillo: El equipo contrario cogió, se vistió y se largó; nosotros nos abrazamos, hicimos un corro y empezamos con coñas del partido bromas y demás. Nos fuimos 15 minutos despues riendo y bromeando. Yo me quedé con mi compañero Jorge a ver el siguiente partido con una cosa muy clara: Pueden ganarnos de 80, 90 o 150 puntos pero a buen rollo y amistad no nos gana nadie, y eso es lo importante.
A la noche unos cuantos quedamos para ver el futbol en casa de Jesu, sin duda no somos compañeros de equipo, somos amigos. Y así es imposible no divertirse
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario